Ninh Binh. En barca por Tam Coc

Arreglando el siguiente destino

Parque Nacional de Cuc Phuong

Finalizada ya nuestra relajante estancia en la selva, en la recepción del parque nos consiguieron un taxi para bajar los aproximadamente 30 km que hay hasta Ninh Binh ($25). La siguiente etapa del viaje era ir hasta Hue pero como no teníamos el transporte contratado, una vez ya en la ciudad nos fuimos a la estación de autobuses para informarnos. Para nuestra sorpresa no había ninguna linea de autobús que hiciera ese recorrido aunque nos dijeron que en algunos hoteles organizaban los Open Tour característicos para mochileros.

En la estación de tren vimos que había varios trenes que paraban en Ninh Binh con dirección al sur, incluyendo uno nocturno a eso de las 22:00. El coche cama costaba unos 350.000 dongs.

Preguntamos en un par de hoteles por el Open Tour. En el hotel Queen Mini, cerca de la estación de tren, nos ofrecieron un autobús con camas que salía a las 21:30 y costaba 270.000 cada uno. Nos decidimos por esta opción.

Escalera infinita

Teníamos que pasar el día por la zona. La ciudad de Ninh Binh no tiene nada que ver salvo la carretera nacional que la atraviesa y por donde pasan multitud de camiones aturdiéndote con sus potentísimas bocinas. En el hotel nos concertaron un taxi por $22 para hacer una excursión de un día por las cercanías.

La primera parada fue el templo de Hang Mua (20.000 dong). Consiste en un pequeño estanque abandonado que conserva todavía algo de la belleza con la que fue construido, y de una interminable y agotadora escalera de 450 escalones que te lleva a un pequeño templo en el pico de la montaña. Una vez que te recuperas de la falta de aliento por los escalones y el insufrible calor, desde allí hay muy buenas vistas de las tierras de alrededor incluyendo una parte del río que recorren las barcas de Tam Coc.

Templo de Hang MuaTam Coc. Vistas desde el templo de Hang Mua

La bahía de Halong en tierra

A continuación nos dirigimos a Tam Coc. La zona alrededor de Ninh Binh es llana con arrozales y con múltiples pequeñas montañas de roca aisladas que se asemejan a los islotes de la bahía de Halong. Por el medio de ellos pasa un río que se puede recorrer en barca a remos. La entrada cuesta 30.000 y luego una barca para dos son 60.000 dongs más.

Tam Coc

En las guías advierten insistentemente de que Tam Coc es una trampa para turistas ya que una vez estás en la barca te acorralan vendedores de todo tipo que no te dejan en paz. Supongo que se han reformado algo ya que solo nos asaltaron al finalizar el recorrido justo antes de dar la vuelta pero no fueron excesivamente pesados. Al menos no más que entras partes. Eso sí, intentaron el truco de que les comprásemos una bebida para el remero. En las guías avisaban de que luego el remero revendía otra vez esta bebida al vendedor original y se quedaba la mitad. ¡Ojo! También durante la vuelta el remero abrió una caja en la que tenía mantelitos bordados por las mujeres de la zona y camisetas pero tras un breve vistazo le dijimos que no nos interesaba y no insistió. Para acabar nos pidió una propina, aunque ahí nos hicimos los locos.

Tam Coc

En cuanto al paseo es muy bonito. Pasas por debajo de tres de los peñascos por unas cuevas que ha ido excavando el río. A pesar de los numerosísimos botes el escenario es muy tranquilo y agradable. Desde luego merece mucho la pena el pequeño sufrimiento de los vendedores para verlo. Es un lugar inolvidable.

Tam CocTam Coc

Los remeros además son un espectáculo ya que tienen la alucinante habilidad de remar ¡con los pies!

Unas pagodas

Poco antes del final nos bajamos de la barca junto a un cartel para ir a un pequeño templo a 300 metros. El templo estaba muy cuidado y nos recibió un encantador anciano de larga barba que me recordó al típico sabio chino de las películas. Al llegar nos dió unas barritas de incienso para hacerle una ofrenda a Buda. Nos tocó algún instrumento tradicional e incluso nos dejó hacer pinitos con uno de ellos. Fue tan amable que le dejamos una donación.

Por ultimo fuimos a la pagoda de Bich Mong que al parecer es un lugar de peregrinación vietnamita. La pagoda en si misma no tiene nada de particular salvo que está metida en una roca al estilo del santuario de Covadonga.

Una comida local local

A la vuelta a Ninh Binh, totalmente empapados de sudor como al final de cada día, nos refrescamos tomando algo en la terraza del hotel Thuy An, que resultó un sitio bastante tranquilo y además fresco por la brisilla que daba en las alturas. Hay vistas de Ninh Binh aunque solo se veían tejados. Lo mejor los batidos de frutas helados, una gozada tras otro día agotador.

Para cenar intentamos localizar un sitio que venía en la guía como Bia Hoi Place. Al final vimos que era una concentración de bares callejeros para beber la cerveza fresca y entramos en un local contiguo donde solo se veía gente local. Tal es así que ni tenían carta en inglés ni nadie del local hablaba otro idioma más que vietnamita. Así que tuvimos que pedir a ciegas, señalando platos de la carta y de las otras mesas.

Lo que habíamos pedido creyendo que eran noodles al final resultaron una especie de ¿callos? gomosos muy malos que apenas se podían masticar. Menos mal de una salsa fuerte con la que al menos podías intentarlo. Luego pedimos un pollo con salsa de bambú, este plato sí que estaba rico y nos recordó a pollo al ajillo pero con toque dulce gracias al bambú que lo hacía delicioso. En el último plato y después de la experiencia con los ¿callos? fuimos a lo seguro y pedimos arroz (Com) que al final estaba un poco insípido.

La que estaba buenísima era la cerveza fresca (Bia Hoi). Muy ligera, entraba sola. Nos quedamos con ganas de más.

Al final la cena en el restaurante local resultó toda una experiencia culinaria, aunque tampoco fue demasiado barato ya que pagamos 75.000 dongs.

¿Dónde está mi tren?

Volvimos al hotel Queen Mini para esperar el autobús-cama a Hue. Allí nos dejaron darnos una ducha en un pequeño baño en la planta baja, como sucede en casi todos los hoteles en los que hemos estado.

El autobús venia prácticamente lleno. Me tocó una cama en la parte de arriba al fondo junto al baño que debía de ser mas pequeña que las otras ya que yo la encontré claustrofóbica y en cambio en otras había algún paisano inglés grande que no se le veía muy apretado.

Desde luego entre el calor y el poco espacio me entró un agobio que me apeteció bajarme allí mismo. Incluso eché de menos el incómodo tren de Sapa. Ya que parecía que no iba a poder dormir, al menos podría dedicar las 11 horas de viaje que nos esperaban por delante a la lectura (importante traerse un libro para estos largos viajes) y a este blog.

Curiosidad vietnamita

curiosidades_redLa Bia Hoi es una cerveza que se hace prácticamente en el día por lo que está casi sin fermentar resultando muy ligera. Te la sirven muy muy fría lo cual se agradece enormemente en este caluroso y húmedo clima. No es nada habitual encontrarla en bares o restaurantes, donde se sirven latas y botellas de marcas más conocidas. Hay que ir a algún bar local o mejor en los pequeños bares callejeros de mesas con taburetes esparcidos por la acera.

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3 thoughts on “Ninh Binh. En barca por Tam Coc

  1. maru says:

    Hola sudoriperos, oye habeis montado en una bici de estás que son como un asiento? seguir pasondo así de bien pero cuadadin porque no sé si vendreis con rabo y hocico de tanto comer perrito
    saludikos

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    • pululante says:

      Jajaja. No, todavía no hemos probado el perro. No es habitual verlo por ahí, solo lo hemos visto en algún mercado local pero de los locales locales.

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