Angkor Wat

Vietnam Airlines. Buena atención, mal servicio

Nos levantamos temprano para coger a las 6:30 el taxi que nos llevaría al aeropuerto para tomar el primer vuelo de la mañana hacia Siem Reap a las 8:35.

Cuando llegamos al aeropuerto no vemos mostrador de facturación abierto para este vuelo. Preguntando nos dicen que este vuelo había sido cancelado y que nos colocan en el siguiente que es a las 11:30. Parecía que no ibamos a poder llegar nunca a Camboya. Luego en Siem Reap nos contaron que era habitual que cancelasen el primer vuelo de la mañana cuando había pocos pasajeros.

Con pocas esperanzas de solucionar nada fuimos a protestar ante el jefe de turno e increíblemente conseguimos facturar las maletas en el momento y una invitación a su sala VIP por las molestias ocasionadas. Nunca había estado en ninguna de estas salas y la verdad es que la experiencia fue muy buena. Allí tuvimos todo tipo de bebidas, incluyendo alcohólicas, y comida (occidental y también los inevitables noodles) a nuestra entera disposición. Aunque eran las 8:30 de la mañana aprovechamos para hacernos unos cubatas para “suavizar” la espera :-D. Además hay Internet y Wifi gratis y unos sillones de masaje estupendos. Fue curioso ver a algunos tipos bastante trajeados que en su móvil tenían el himno soviético como tono de llamada y que tenían pinta de pertenecer al partido (el comunista, no hay otro): por supuesto las mejores atenciones para el “representante del pueblo”.

Aprovechamos para comer allí antes de subir al avión ya que no sabíamos cuando podríamos hacerlo nuevamente. Apuramos tanto la comida que al final nos tuvieron que llamar por megafonía para embarcar 🙂

Por fin esta vez (tercer intento) el avión salió puntual con poca gente a bordo y pudimos llegar a Siem Reap tras sólo una hora de vuelo. La impresión que nos quedó es que recibimos muy buen trato por el personal, que nos dedicó bastantes atenciones, pero que el servicio de la compañía vietnamita en cuanto a vuelos es malo con varios retrasos y cancelaciones poco claras. De hecho es bastante probable que ya supieran que el vuelo de las 8:30 iba a cancelarse cuando nos reubicaron en él la noche anterior.

Burocracia fronteriza

A la llegada al pequeño aeropuerto de Siem Reap nos espera un pequeño ejército de policías fronterizos para formalizar el visado de entrada. El visado se consigue allí mismo con solo presentar una foto y previo pago de $25. No se admite otra moneda aunque creo recordar que había un cajero.

Un hotel muy “cool”

hotel_redNuestro alojamiento en Siem Reap era el Kool Hotel ($25), encontrado a través de agoda.com. Nos vinieron a buscar gratuitamente al aeropuerto. El pobre conductor era la tercera vez que iba a buscarnos, por las sucesivas cancelaciones.

En el hotel nos recibieron con una atención extrema: los empleados y el mismísimo encargado salieron a la puerta a recibirnos con el saludo típico de Camboya (una especie de reverencia con las manos unidas delante del pecho), una toallita refrescante y una taza de té frío para tomar mientras esperábamos a que nos tomasen los datos. La atención fue excelente en todo momento.

Las habitaciones son bastante grandes con un baño casi nuevo en muy buen estado. Tienen aire acondicionado y nevera, así como Wifi gratis y además hay un par de ordenadores en el pasillo. Si quieres bañarte en la piscina, en recepción te dan unas toallas. La piscina es de mediano tamaño, más que suficiente para refrescarse y está en medio de un tranquilo y refrescante jardín de flores y plantas tropicales. También tienen transporte gratis hasta el centro de la ciudad 3 veces a lo largo de la tarde.

Para completar el comentario sobre el hotel, un par de detalles feos. Contratamos con ellos el coche para hacer las visitas a Angkor Wat. Si quieres ir al templo de Beateng Sair (Templo de las Mujeres), que está a 20 km, te cobran $10 extra (por encima del precio previamente pactado) pero no te avisan hasta que estás ya en el coche realizando otras visitas así que estás atrapado. Por otra parte reservamos con ellos para que nos llevaran al aeropuerto pero no fue hasta que nos presentaron la factura que nos enteramos que el traslado gratis al aeropuerto solo es en un sentido (para recogerte, pero no para llevarte), y ésto nos costó otros 10$ más. Son cosas que podían habernos avisado con antelación y que afearon la imagen que nos llevamos del hotel que hasta entonces había sido excelente.

A la mañana siguiente comprobamos que el desayuno era abundante, pudiendo elegir un plato (p.ej. huevos fritos, tortilla, tostada, noodles, burritos) y bebida de una amplia selección.

El impresionante Angkor Wat

Como ya eran las 2 de la tarde alquilamos un coche directamente en el hotel ($30) y nos dirigimos al templo mas importante de todos: Angkor Wat.

Para entrar a todo el conjunto hay pases de un día ($20), 3 días ($40) o una semana ($60).

Angkor Wat

Angkor Wat está a unos 8 km de Siem Reap. Es un recinto rodeado por un enorme foso de 200 m. de ancho. Nada más cruzar el puente y pasar la entrada ya se ve el famosísimo templo central con sus torres asemejando montañas de acuerdo a la leyenda hindú que representa.

Angkor Wat

Antes de ir al templo central es imprescindible hacer un recorrido por los muros que lo circundan, donde hay grabadas varias escenas de guerras legendarias y de mitología hindú. El detalle de estos grabados en piedra es exquisito y merece la pena tener algún tipo de guía (humana, en papel o electrónica) que te indique lo que representa cada mural. Si no llevas guía no hay problema: afuera de Angkor Wat hay cientos de vendedores que te ofrecen guías varias desde $2 aunque regatendo un poco se pueden conseguir 2 por $1. Lo bueno es que no dejan entrar a vendedores, excepto a unos pocos, al interior del recinto.

Entrando desde el muro hacia el centro vemos varios patios todos profusamente grabados y nos dirigimos a la torre central que representa a la montaña sagrada de 750.000 km de alto desde la que Visnu creó el mundo. En ella hay un templo budista así que no se te permite subir con pantalones por encima de las rodillas ni con los hombros descubiertos ni curiosamente tampoco si vas tapado con un chubasquero (?!?!?). A las 5 cierran la torre, así que hay que calcular para subir antes. Nosotros llegamos por los pelos.

En conjunto es un templo impresionante, sin duda lo más bonito que hemos visto hasta el momento con mucha diferencia. Hay que tener en cuenta que estos edificios estuvieron abandonados varios siglos y que la selva se los “comió” literalmente. La mayoría de templos del conjunto son reconstrucciones hechas con los bloques de piedra encontrados desparramados por el lugar. Angkor Wat es quizá el que se encontró en mejor estado y sin duda es una visita imprescindible.

Angkor Wat

Nos dirigimos a continuación al templo de Bakheng, situado encima de un montículo y famoso lugar para observar la puesta de sol sobre Angkor Wat. Hay que decir que desde arriba apenas se ve ningún otro templo, aunque las vistas merecen la pena. La subida se hace a pie y se tarda entre 15 y 20 minutos. También tienes la opción de subir ($20) o bajar ($15) en elefante. A las 18:00 hay un guardia que ordena a todos los turistas a bajar antes de que el camino se quede a oscuras.

“Pub street”

Tras un refrescante baño en la piscina y un breve pero necesario descanso cogimos el transporte del hotel para ir al centro de la ciudad. En ese momento caía un chaparrón impresionante que hizo casi inútiles los chubasqueros y que se prolongaría algo más de 1 hora. Según nos contaron, en la temporada de lluvias (de Abril a Octubre) todos los días cae un chaparrón de este tipo, así que hay que venir preparados para ello.

Bajamos corriendo de la furgoneta y nos metimos en el primer bar que vimos, el Red Point. En Siem Reap la mayoría de bares y restaurantes se concentra alrededor de una calle conocida como “Pub Street” que es adonde van prácticamente todos los turistas que quieren cenar y tomar unas copas. A su lado hay un mercadillo nocturno que abre hasta las 12 para aprovechar el hecho de que los turistas van allí solo por la tarde cuando ya han acabado las visitas.

restaurante_redCenamos en el Red Point ya que la lluvia no permitía ir a otro sitio pero la comida fue bastante floja. Incluso la cerveza del lugar, la Anchor draught, era el doble de cara ($1) que en bares cercanos.

En el mercadillo lo más curioso eran unas tiendas que tenían bañeras o pequeñas piscinas llenas de peces que resultaron ser establecimientos de masajes en los pies. El masaje lo hacen los pececillos que van comiendo los restos de piel muerta que pudiera haber en tus pies.

La vuelta al hotel la hicimos en tuk-tuk, un carrito tirado por moto ya que el último transporte del hotel había pasado hacía un rato. Nos pidieron $3 aunque finalmente logramos sacarlo por $2 para los cuatro.

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