Ciudad Ho Chi Minh. Cu Chi y la guerra

Túneles de Cu Chi

El día anterior por la noche habíamos contratado en el hotel una excursión de medio día a los túneles de Cu Chi ($6). Nos vinieron a buscar de la cercana agencia TNK Travel para subirnos al autobús. Eran las 8 de la mañana.

Durante el camino el guía nos contó curiosidades de Vietnam, de Ciudad Ho Chi Minh (en adelante HCMC) y de la guerra.

En algo más de una hora llegamos a Cu Chi, a 40 km de HCMC, por el intenso trafico matutino. Durante la guerra de Vietnam, aquí llamada guerra americana, el Vietcong excavó en esta zona un complejo sistema de más de 250 km de túneles donde se escondían del ejercito americano y de los que solo salían para acciones bélicas.

Túneles de Cu Chi

Tras pagar la entrada (80.000 dongs) nos pusieron un video tipo No-Do rodado durante la guerra donde se alababan las virtudes de los combatientes vietnamitas. Sobre una maqueta el guía nos explicó como estaban construidos los túneles y como el ejercito vietnamita hacía frente con su ingenio a los ataques de los americanos a pesar de su notable inferioridad tecnológica y de material.

Luego pasamos a ver las trampillas por donde entraban a los túneles. Estas son de dimensiones diminutas, lo justo para que pasase uno de los delgados y pequeños vietnamitas y por las que no cabía casi ningún soldado americano. No probé a entrar en la trampilla porque me pareció que dentro la sensación tendría que ser muy claustrofóbica.

Trampas de Cu Chi

A continuación nos enseñaron las trampas que tendía el Vietcong a lo largo de la selva. Dadas sus limitaciones en material las trampas se parecían a las de los tebeos o libros de aventuras: agujeros en el suelo con lanzas de bambú, trampas que caían de repente desde un árbol, etc. Muy curioso.

También nos enseñaron lo que sería una sala de “reciclaje” de armas. El Vietcong recogía todas las armas y uniformes abandonadas por los americanos, incluso bombas sin explotar y en estos talleres las convertían en minas anti-tanque u otros utensilios.

En el recinto hay un campo de tiro donde puedes disparar una selección de armas como un AK47, un M16, etc. por precios desde 250.000 dongs.

Los americanos intentaron acabar con Cu Chi de muchas maneras: inundando los túneles, echando gas, incluso quemando todo el terreno con el objeto de poder seguir las huellas de los soldados del Vietcong. Contra esto se inventaron unas sandalias muy curiosas a las que les ¡dieron la vuelta a la suela! De esta manera al caminar parecía que las huellas quedaban del revés por lo que era imposible determinar de donde procedían y hacia donde se dirigían. Con el tiempo estas curiosas sandalias, que las hacían reutilizando neumáticos gastados, recibieron el nombre de sandalias Ho Chi Minh.

Pánico en el túnel

Nos invitaron a recorrer un tramo de túnel. Hay que decir que la entrada está ensanchada y con escaleras y que el propio túnel ha sido ampliado hasta 1 metro de altura. Aun así el espacio es minúsculo y había que avanzar en cuclillas o bien de rodillas. Los vietnamitas son mas pequeños y delgados, y además cuando tienen que esperar en su vida habitual se pasan largos ratos en cuclillas por lo que están acostumbrados a esta postura y tienen la flexibilidad necesaria. No es de extrañar que cupiesen por esos túneles. El tramo que se puede recorrer es de unos 100 metros que se hacen larguísimos, aunque hay salidas cada 20 m. Hicimos el tramo entero, justo hasta donde conectaba con un túnel sin retocar que efectivamente era la mitad de grande que por el que estábamos transitando. Si este ya me pareció claustrofóbico, no me quiero imaginar el otro. De haber sido yo vietnamita creo que hubiera preferido que me matasen los americanos antes que pasar 3 años por esos túneles. Aunque nunca se sabe, uno se acaba acostumbrando a todo.

Finalizada la muy interesante visita a Cu Chi, el autobús hizo una parada en una fábrica donde personas afectadas por el agente naranja realizaban afanosamente multitud de platos, cuencos, cuadros y objetos de adorno. Podías comprarlos allí mismo y ayudarles a su subsistencia, pero hay que decir que los precios eran infladísimos comparados con el mismo artículo en un mercado cualquiera.

Mejorando el hotel

hotel_redComo no nos había gustado nada el hotel del día anterior fuimos en busca de uno distinto. Visitamos el Asian Ruby Hotel 3, que habiamos visto por Internet. Está en un edificio nuevo y las habitaciones son amplias e impecables. Al final salía por unos $40 así que fuimos a mirar algún otro. No obstante si estás dispuesto a pagar ese precio el Asian Ruby es un muy buen hotel.

Alrededor del parque central de HCMC hay muchísimos hoteles. Cerca del anterior dimos con el hotel Hai Ha. La habitación era también amplia y el baño estaba bien aunque ya se le veía que no era nuevo. Las habitaciones daban a la parte trasera por lo que no sufriríamos el ruido constante de la calle. Tiene wifi gratis pero no tiene desayuno. El precio eran $22, y nos quedamos allí. Un hotel correcto, sin pretensiones, a un precio ajustado.

El chaparrón vespertino

Tras dejar las maletas salimos a recorrer Saigón. En el centro del distrito 1 hay un larguísimo parque. Lo primero que nos llamó la atención fue que había mucha gente haciendo ejercicio a lo largo de todo el parque, tanto andando como corriendo o en las máquinas allí dispuestas. Un poco más allá había unos tenderetes donde la gente estaba aprendiendo a bailar, aunque la música que ponían tenía muy poco que ver con los ritmos de salsa o pasodoble que intentaban ejecutar.

Al final del parque se encuentra el mercadillo de Ben Tranh, el más conocido de HCMC, que es una miríada de pequeños puestos que ocupa varias calles de los alrededores y en los que puedes encontrar de todo.

En este mes estamos en plena estación de lluvias en la parte sur de Vietnam. Esto hace que todos los días por la tarde al atardecer caiga un tremendo chaparrón que hace casi imposible caminar por las calles aunque los locales lo combaten con chubasqueros de plástico que les llegan a los pies y que por supuesto puedes comprar casi en cualquier sitio de la calle.

restaurante_redEra un buen momento para ir a cenar así que nos dirigimos al restaurante Son Ngoc, especializado en marisco. La entrada es una arcada muy grande y bien decorada con muchas luces que hacían presagiar un sitio caro.

Al ser un sitio elegante especializado en marisco, en la carta efectivamente había algunos platos que eran bastante caros, del orden de 700.000 dongs y más. Nosotros pedimos como entrantes unas vieiras que luego había que comer sobre pan de gambas. Iban preparadas con una salsa a base de verduras y especias que le daban al conjunto un delicioso toque dulce. Muy rico.

Después compartimos otros platos, a destacar unas almejas en salsa tailandesa que eran un pelín picantes y unas ostras gratinadas con una salsa que le daba un sabor peculiar al plato, menos fuerte que el de las ostras crudas.

La cuenta, con unas cervezas, nos salió por algo más de 180.000 dong por cabeza. En cuanto al vino, en la carta había varios vinos internacionales (Australia, Chile, Francia…) pero ninguna botella bajaba de 500.000 dongs. Esto era así en casi todos los restaurantes que tenían vino.

Curiosidad vietnamita

curiosidades_redEn HCMC viven más de 10 millones de habitantes en el área metropolitana y se calculan unos 7 millones de motocicletas. No es de extrañar que las calles,aceras y parques estén abarrotados de peatones y motos a cualquier hora del día.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s